CATAMARCA AL LÍMITE: DOS ACCIDENTES, UNA PISTA DESBORDADA Y UNA PASIÓN DIFÍCIL DE CONTROLAR

El paso del Campeonato Argentino de Motocross por Catamarca dejó grandes carreras, muchísimo público y una fiesta espectacular alrededor del circuito.

Pero también dejó dos situaciones que estuvieron muy cerca de terminar mucho peor: un fotógrafo impactado en pleno salto y un perro que ingresó a la pista provocando otra fuerte caída.

Más allá de buscar culpables, lo ocurrido vuelve a poner sobre la mesa algo que el motocross argentino ya aprendió de la peor manera:

dentro de una pista, un error de ubicación puede costar una vida.

EL ACCIDENTE DE WALTER RODRÍGUEZ

El episodio que rápidamente se viralizó fue el accidente del fotógrafo y filmmaker Walter Rodríguez, quien estaba trabajando junto a uno de los saltos cuando fue impactado por una moto en el aire.

Después del accidente, Walter pidió disculpas y reconoció que había calculado mal el riesgo. No esperaba que una moto pudiera saltar tan cerca del borde donde él se encontraba.

Pero hay un detalle fundamental para entender lo ocurrido:

no era un salto completamente recto. Era un salto en curva.

Y cualquiera que haya pasado tiempo dentro de una pista de motocross sabe lo que eso significa.

En un salto de estas características, la moto puede abrirse hacia el exterior de la curva. Dependiendo de la velocidad, la línea elegida, el estado del terreno y cómo se encara el salto, pasarse justamente hacia ese lado no es una situación extraña.

Por eso un lugar que desde afuera puede parecer apartado de la trayectoria habitual puede estar perfectamente dentro de una posible línea de caída.

EN EL AIRE YA ES DEMASIADO TARDE

También hay algo que muchas veces se pierde al mirar el video desde afuera.

El piloto no maneja una moto en el aire de la misma manera que sobre el piso.

Una vez que despega, su capacidad para modificar lateralmente la trayectoria es extremadamente limitada. Y en un salto, además, puede no tener visión suficiente de una persona ubicada cerca de la recepción hasta que ya es demasiado tarde.

Cuando Walter y el piloto quedaron enfrentados, prácticamente ya no había maniobra posible para evitar el impacto.

Por eso la seguridad de un salto tiene que resolverse antes de que la moto despegue.

No después.

“POR AHÍ NO PASAN” NO EXISTE EN MOTOCROSS

Este accidente deja una enseñanza muy sencilla:

en motocross no existe el “las motos nunca pasan por ahí”.

Un piloto puede cambiar de línea.

Puede abrirse en una curva.

Puede cortar un salto.

Puede esquivar a otro competidor.

Puede cometer un error.

Puede tener un problema mecánico.

O simplemente puede hacer algo diferente al piloto que pasó cinco segundos antes.

La zona segura no puede definirse mirando solamente la trayectoria habitual.

Tiene que contemplar hasta dónde podría llegar una moto cuando algo no sale exactamente como estaba previsto.

SABER SACAR FOTOS NO SIGNIFICA SABER MOVERSE EN UNA PISTA

El motocross necesita fotógrafos, filmmakers y creadores de contenido. Las imágenes espectaculares son parte de lo que hace crecer al deporte.

Pero existe una diferencia enorme entre conocer una cámara y conocer una pista.

Los fotógrafos que llegan desde otras disciplinas y no tienen experiencia específica en motocross tienen naturalmente más posibilidades de cometer errores de ubicación.

No necesariamente por irresponsabilidad.

Muchas veces simplemente porque no reconocen peligros que para alguien del ambiente son evidentes.

Una recepción.

Una línea alternativa.

El exterior de una curva.

La posible caída después de un salto.

El lugar hacia donde puede salir despedida una moto.

Todo puede parecer seguro hasta que deja de serlo.

Una acreditación permite ingresar a una pista. La experiencia enseña dónde no ponerse.

Y cuando falta esa experiencia, la organización y la fiscalización tienen que ser todavía más estrictas.

EN SAN JUAN YA TERMINÓ EN TRAGEDIA

Para quienes llevan décadas dentro del motocross argentino, las imágenes de Catamarca despiertan un recuerdo mucho más oscuro.

En el histórico circuito Huyún, en San Juan, el ambiente recuerda el accidente fatal de un fotógrafo que buscaba imágenes ubicándose debajo de las motos mientras saltaban.

En una de esas situaciones fue alcanzado por una moto y perdió la vida.

El piloto involucrado fue Danilo Verderone, quien tuvo que cargar además con las consecuencias humanas de un accidente que ocurrió mientras estaba compitiendo.

Ese antecedente demuestra por qué este debate no es exagerado.

Ya pasó. Ya hubo una vida perdida.

La foto perfecta nunca puede justificar ubicarse dentro de la posible trayectoria de una moto.

Y EN CATAMARCA TAMBIÉN ENTRÓ UN PERRO

Lo increíble es que el accidente de Walter no fue la única alarma del fin de semana.

Durante la misma fecha, un perro ingresó al circuito en plena actividad y fue impactado por el piloto Tiziano Sepúlveda.

La caída fue muy fuerte y el piloto contó posteriormente que llegó a perder momentáneamente el conocimiento.

Afortunadamente, tanto él como el animal pudieron recuperarse.

Pero nuevamente aparece la misma pregunta:

¿cómo llegó algo ajeno a la competencia hasta la trayectoria de una moto?

CUANDO LA PASIÓN DESBORDA LOS LÍMITES DEL CIRCUITO

Este circuito tiene una característica espectacular: muchísimo público se instala en los cerros que rodean la pista.

La gente camina, busca diferentes puntos para mirar las carreras y vive el motocross prácticamente desde adentro.

Eso genera una atmósfera increíble.

Pero también crea un desafío enorme.

Con espectadores distribuidos por los cerros, accesos desde diferentes sectores, fotógrafos buscando mejores ángulos y hasta animales que pueden aparecer desde los alrededores, se genera una especie de limbo de control alrededor del trazado.

Y cuanto más crece la pasión y la convocatoria, más difícil resulta controlar todo el perímetro.

Ahí es donde la organización tiene que redoblar esfuerzos.

Porque la pasión puede desbordar el circuito; la seguridad no puede hacerlo.

EL PILOTO TIENE QUE PODER CORRER

Cuando baja el partidor, el piloto tiene que concentrarse en competir.

No puede saltar preguntándose si detrás de la recepción habrá un fotógrafo.

No puede entrar a una curva pensando si algún espectador cruzará una cinta.

Y no puede imaginar que aparecerá un perro delante suyo.

La pista tiene que estar despejada.

Eso requiere responsabilidad de todos: organización, fiscalización, prensa, fotógrafos, público y cualquier persona autorizada a ingresar.

Catamarca dejó dos advertencias enormes en un mismo fin de semana.

Un fotógrafo alcanzado en pleno salto.

Un perro dentro de la pista y otro piloto violentamente al suelo.

Esta vez podemos hablar de accidentados y no de víctimas fatales.

Pero la historia del motocross argentino demuestra que no siempre se tiene esa suerte.

La pasión es justamente lo que hace espectacular a este deporte. Queremos estar cerca, sentir las motos, escuchar los motores y conseguir imágenes increíbles.

Pero existe un límite.

La pregunta no es por qué una moto pasó por ahí.

La verdadera pregunta es por qué había alguien —o algo— ahí si una moto podía pasar.